Además de los contaminantes que encontramos en el exterior, también tenemos contaminantes en espacios interiores. Hay contaminantes típicos de los hogares, tales como, polvo, esporas y moho que se producen por actividades humanas como cocinar y limpiar, que contribuyen a liberar estas sustancias perjudiciales”, advierten los especialistas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren 4,3 millones de personas a causa de los contaminantes interiores. Los causantes principales son la calefacción y cocinar, que producen altos niveles de sustancias tóxicas, como por ejemplo, finas partículas de monóxido de carbono.

Actualmente, el concepto de contaminación del aire interior es el término utilizado para describir la exposición a ciertas sustancias que se encuentran en viviendas, colegios, transporte y estaciones de metro. Se han detectado más de 900 compuestos en el aire interior y algunos contaminantes pueden estar de 2-5 veces más concentrados en el interior que en el exterior de los edificios.

Contaminantes del aire interior más comunes

  • Humo del tabaco; puede causar enfermedades respiratorias graves tanto a los propios fumadores como a los considerados fumadores pasivos.
  • Bacterias, hongos y moho que pueden llegar a proliferar en el interior de la vivienda cuando los niveles de humedad relativa están por encima de lo aconsejable para la salud.
  • Productos químicos utilizados para la limpieza del hogar; insecticidas, desinfectantes, ambientadores, etc. pueden contener sustancias químicas nocivas que se incorporan al aire afectando gravemente a la calidad del aire interior.
  • Compuestos Orgánicos Volátiles (COV); están presentes en muchos productos del hogar como las maderas aglomeradas, pinturas y barnices, disolventes, selladores, impermeabilizantes, adhesivos… y que aumentan su concentración en el aire interior en procesos de reformas y rehabilitaciones donde habitualmente se utilizan esos productos. Entre estos COV destacan, entre otros, el formaldehído, el acetaldehído o el benceno.
  • El radón; un gas radioactivo que se acumula en sótanos y bajos de casas, especialmente, en zonas graníticas.
  • El CO2;  un gas no tóxico que se utiliza habitualmente como indicador de la calidad del aire en espacios interiores. Se realiza su medición a través de sondas que, cuando detectan que se han superado los umbrales prefijados, activan los sistemas de ventilación forzada.
  • El amianto o asbesto, muy utilizado en la construcción en épocas pasadas, puede pasar al ambiente y ser inhalado en edificios deteriorados o durante la realización de tareas de demolición o rehabilitación.

Fuente: www.e-ficiencia.com

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